Hace un par de años se hablaba mucho del nearshoring, la relocalización de los fabricantes de autopartes que, tras la pandemia, decidieron mover sus líneas de producción para estar más cerca de los países líderes fabricantes de autos.
Esta modificación en las cadenas de suministro parecía una gran oportunidad para México de atraer nuevas inversiones; sin embargo, las complejas regulaciones del país para importar y exportar productos, las políticas comerciales en Estados Unidos y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) han provocado que el nearshoring entre a una etapa de transformación.
“El nearshoring no se detuvo, se está reconfigurando”, explicó Jorge Cañedo Osuna, Tesorero de AMACARGA, Presidente y Director General de Compass 4PL Powered by TForce Worldwide. Y es que actualmente el nearshoring está ‘en pausa’ debido a la falta de certeza jurídica y también a la sobrerregulación en México. Este entorno ha generado incertidumbre entre empresas extranjeras que evalúan establecer operaciones en el país.
Desde su perspectiva, este fenómeno no fue plenamente aprovechado por las pequeñas y medianas empresas mexicanas. “Muchos empresarios con éxito en el mercado interno no vieron la necesidad de integrarse a cadenas globales, mientras que competidores chinos ofrecen respuestas rápidas, precios competitivos y soluciones logísticas integrales”, explicó.
Sobrerregulación
Un tema clave en esta reconfiguración de las cadenas de suministro es la sobrerregulación, es decir, la gran cantidad de leyes y reglamentos que exige el país para importar y exportar materiales y autopartes.
Cristina Margarita Díaz Corrada, Presidenta del Global Trade Collective, explicó que los costos laborales, las regulaciones y la logística están redefiniendo el mapa de inversión en la región.
Durante años, el modelo just in time permitió optimizar costos, pero también dejó a las empresas sin inventarios ante crisis globales. Hoy vemos la necesidad de equilibrar la globalización con estrategias de producción más cercanas a los mercados”, explicó.
En este contexto, México compite en un escenario donde no sólo debe aprovechar su posición geográfica, sino también mejorar su entorno regulatorio y operativo. De acuerdo con la especialista, países como El Salvador, Honduras y Guatemala han comenzado a posicionarse como alternativas atractivas frente a México, pues “los costos de mano de obra son mucho más competitivos y los tiempos de tránsito hacia mercados clave como Miami son similares”.
Aunque México se mantiene como un actor relevante en el nearshoring, por su cercanía con Estados Unidos, uno de los principales obstáculos que enfrenta es la complejidad regulatoria. “Las regulaciones para importar y exportar son cambiantes y complicadas, incluso para quienes operamos en comercio exterior”, afirmó.
Mientras que algunos países de Centroamérica están simplificando sus procesos de importación y exportación con esquemas más ágiles para atraer inversión extranjera. “El éxito del nearshoring dependerá de qué países logren ofrecer un balance entre costos, eficiencia operativa y estabilidad.
Estamos en una etapa temprana. La pregunta no es si el nearshoring crecerá, sino qué país logrará capitalizar mejor esta oportunidad”, puntualizó la directiva.
El mundo cambió. La inestabilidad global llegó para quedarse, y eso hace que acercar la producción a los mercados finales sea una estrategia clave”, refirió Jorge Cañedo.
Falta de competitividad
Por su parte, Paola Hernández López, Directora Jurídica de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), indicó que los cambios en las leyes mexicanas han frenado el nearshoring, pues antes existían esquemas que permitían a las empresas extranjeras manufacturar en México y, posteriormente, exportar hacia Estados Unidos. Sin embargo, las nuevas políticas han complicado esta operación.
Se han cancelado varios programas. Algunos operaban correctamente, pero otros eran utilizados para importar ilegalmente productos, lo que detonó revisiones más estrictas”, explicó. Esta situación generó un efecto negativo, ya que el país dejó de ser atractivo para los inversionistas extranjeros.
La directora recordó que desde septiembre del año pasado el gobierno ha promovido diversos procedimientos contra productos provenientes de países como China e India, lo que ha elevado los costos de importación. En este contexto, algunas compañías han buscado alternativas, incluso abrir plantas directamente en Estados Unidos.
El gran reto es que México recupere su lugar como un país atractivo para las inversiones, ya que el nearshoring no se crea ni se destruye: sólo se transforma para adaptarse a las necesidades del sector.
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