La logística en México vive una etapa de transformación acelerada. Así lo expusieron Juan Arévalo, Miguel Jiménez y José Ambe durante el desayuno de #SoyLogístico. Los expertos tocaron diversos puntos que están redefiniendo la cadena de suministro en el país y a nivel mundial.
De acuerdo con los expertos, la logística actual está obligada a ser más ágil, flexible y colaborativa para responder a un entorno volátil, marcado por crisis globales, presión de costos, cambios en el consumo y una digitalización que ya alcanzó a todos los sectores.
Según Miguel Jiménez, Director de operaciones y cadena de suministro en Pinza Comercial, la pandemia fue el gran parteaguas para el atún, su producto principal. Antes, la empresa trabajaba con canales más estables, volúmenes altos y una demanda relativamente predecible.
Pero el confinamiento cambió por completo su logística: surgieron entregas más pequeñas, tiempos de respuesta más cortos y pedidos mucho más difíciles de anticipar. Para adaptarse, la compañía cambió su esquema de distribución en cuestión de semanas, dejó de pensar solo en centros de distribución y empezó a usar hubs urbanos y tiendas grandes como puntos de apoyo logístico.
Aprendimos que debíamos ser más resistentes, reactivos y, sobre todo, transformar nuestros esquemas de distribución para cubrir una demanda de gran nivel”, refirió Jiménez.
Transformar al capital humano
Por su parte, José Ambe, Director general de Logística de México, puso el foco en el factor humano. Dijo que la logística dejó de ser un trámite final y se volvió un factor de ventaja competitiva.
Según su visión, las empresas que invierten en talento y tecnología suelen entrar en un círculo virtuoso: mejoran sus procesos, ven resultados y vuelven a invertir. Pero advirtió que la transformación no es sencilla. Muchas compañías se quedan a la mitad del camino porque el cambio implica reeducar equipos, rediseñar procesos y abandonar viejas prácticas.
Digitalización e IA
Ambe también subrayó que la digitalización amplía las fronteras de negocio de las empresas pequeñas y medianas. Un ejemplo que mencionó fue el de una zapatería con 70 tiendas que logró llevar sus canales digitales a más del 30% de sus ventas, muy por encima del promedio nacional. Para él, ese tipo de casos demuestra que la digitalización no solo moderniza operaciones, ya que abre mercados, mejora la competitividad y empuja a toda la cadena de suministro.
Por su parte, Juan Arévalo, Director general de cadena de suministro en Baz Entregas, brazo logístico de Elektra, señaló que la logística dejó de ser un centro de costo y hoy opera como una unidad de negocio.
También dijo que Elektra cambió su lógica comercial: dejó de pensar primero en tiendas físicas y comenzó a diseñar capacidades para un cliente digital. Esa decisión obligó al grupo a rediseñar sus centros de distribución, su transporte y sus sistemas, además de integrar la operación física con la digital. Hoy, dijo, la empresa trabaja con una visión donde la tienda física y la tienda digital conviven, pero la experiencia del cliente manda.
Por otro lado, la inteligencia artificial (IA), es un tema que ya dejó de ser promesa para convertirse en herramienta. Los ponentes coincidieron en que los agentes de IA pueden automatizar tareas repetitivas, conectar sistemas como WMS, TMS, ERP y BI, y liberar al personal de la “talacha” para que se enfoque en decisiones de mayor valor.
Logística colaborativa
Uno de los conceptos más repetidos en el panel fue la logística colaborativa. Arévalo explicó que Elektra busca una logística a costo cero, es decir, que mover mercancía no le cueste a la empresa. Para lograrlo, comparte capacidades excedentes en transporte y almacenes con terceros.
El compartir nuestro transporte nos ha capacitado mucho más en temas de logística, además, es un negocio que no imaginábamos que podríamos lograr, por lo que obtenemos ingresos de una muy buena manera”, destacó.
Así, sus camiones también llevan carga de otras marcas y sus centros de distribución almacenan mercancía de otros jugadores del mercado. La idea rompe con la lógica tradicional de competir solo desde la capacidad propia y abre una nueva ruta para monetizar infraestructura ya instalada.
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