A pesar de que México exporta el 70% de los vehículos a nivel global, apenas el 0.1% de su producción corresponde a vehículos eléctricos. Esta desproporción es bastante significativa si se considera que la electromovilidad está avanzando rápidamente en el mundo, incluidos los países a los que más unidades envía el país (Estados Unidos y Canadá).
El panorama para las ventas internas es similar. De acuerdo con cifras de INEGI, a penas el 1% de las ventas de vehículos pesados corresponde a eléctricos o de nueva tecnología.
Ante este reto, una investigación de WRI sugiere cuatro líneas de trabajo esenciales para impulsar la adopción de la electromovilidad en México:
- Estándares homogéneos. Esta primera línea sugiere contar con estándares obligatorios de eficiencia y desempeño para vehículos nuevos, esto para generar información comparable, orientar decisiones de mercado y establecer una base técnica para futuras regulaciones.
- Reportes de desempeño obligatorios. Los expertos coinciden en que es necesario contar con un sistema obligatorio de reporte de desempeño para construir información sistemática sobre consumo energético, operación y desempeño de las distintas tecnologías. Esto con el propósito de diseñar regulaciones, monitorear resultados o generar confianza entre operadores y fabricantes.
- Mandatos sobre mínimos de fabricación y ventas. Esta medida busca asegurar que la oferta de tecnologías limpias esté presente en el mercado mexicano y aumente gradualmente con el tiempo.
- Corredores estratégicos para camiones. Construir infraestructura para garantizar la operación de los vehículos en largas distancias. Los corredores funcionan como espacios prioritarios para concentrar infraestructura, recopilar evidencia operativa y reducir riesgos tecnológicos.
La implementación de estas medidas, según sugiere WRI, es gradual y adaptativa, además, requiere la participación de instituciones públicas y privadas.
Estos hallazgos son un punto de partida, no una hoja de ruta cerrada. Su implementación exitosa dependerá de un diálogo sostenido con transportistas, empresas de carga y asociaciones del sector, que permita ajustar el diseño de cada instrumento a las condiciones operativas reales de la industria. WRI México seguirá impulsando ese diálogo en los próximos meses como parte de este proyecto”, señaló la institución.
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